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Campesinos Inmigrantes en Estados Unidos Enfrentan McDonald’s

por Brian Payne

Desde el 1989 con la caida del mural en Alemania hasta ahora, muchos han proclamado “la muerte de la Izquierda”. De hecho, si consideramos la “Izquierda” en mayusculo como la Izquierda tradicional (asi como los partidos políticos, los sindicatos y las organizaciones no-gubermentales), la Izquierda sí está muerta. La Izquierda tradicional en su mayoría no ha podido reaccionar efectivamente frente los esfuerzos del neoliberalismo y globalización.  Todo esto viene al costo de las poblaciones más marginalizadas y precarias – las mismas poblaciones que la Izquierda tradicional decretó "inorganizables", como los inmigrantes, los desocupados, las poblaciones indigenas, y los jóvenes menores de 18 años.

La política neoliberal de los últimos tres décadas ha cambiado las esquemas del poder en todo el mundo, quitando más y más poder de las manos de los gobiernos, poniendolo en manos de los multi-nacionales: privatiza los servicios del gobierno, corta las redes de apoyo social del gobierno, y abre el espacio para el “libre” flujo de productos y servicios por fronteras. A su vez, los multi-nacionales han difundido sus centros de poder para que puedan reaccionar más rápido a cambios sociales o cambios del medio ambiente que podría para su producción. Por ejemplo, cuando United Auto Workers (el sindicato que representa los trabajadores que fabrican automobiles en EE.UU.) empezó a organizar las grandes compañías automobiles como Ford en los años 1930s, se enteraron de que habían dos centros de fabricación de partes para los coches en el area de Detroit – al parar la producción allí, pararon la producción de automobiles en todo el país y ganaron la representación de cientos de miles de trabajadores a la vez. Hoy en día, compañías como Nike y McDonald’s han difundido su producción a centros en todo el mundo. Si la producción para en un lugar, lo pueden buscar en otras partes. Frente esto, la Izquierda tradicional de EE.UU. no sabe enfrentar los ataques de los derechos humanos de los marginalizados, desde el ataque a los derechos de los inmigrantes hasta la salida de cientos de miles de trabajos de fabricación.

Pero a la misma vez hay movimientos populares en todas las americas que están enfrentando al neoliberalismo con más éxito que nunca. En los últimos seis años, levantamientos populares han derrotado ocho gobiernos en latinoamerica que habían vendido sus paises a intereses neoliberales. El mismo espíritu popular ha enfrentado poderes neoliberales con éxito en comunidades en todas las americas. Lo irónico es que son las mismas poblaciones “inorganizables” que lo está haciendo: los piqueteros de Argentina, el movimiento sin tierra en Brazil, los indigena de Bolivia y Ecuador, los secundarios de Chile, y los inmigrantes de Estados Unidos para mencionar algunos cuantos. Estamos hablando de una “nueva izquierda”, o la izquierda de abajo - movimientos que vienen de abajo de las poblaciones más marginalizadas y precarias; movimientos que organizan horizontalmente; movimientos que se organizan independientes de la Izquierda tradicional; movimientos que se organizan localmente pero que tienen una vista global, estando en solidaridad con otras comunidades organizadas; y movimientos que usan nuevas tácticas para enfrentar las nuevas formas de explotación en un mundo globalizado. Todos estos movimientos en su conjunto son parte de un movimiento más grande: el movimiento por la justicia global.

Un ejemplo claro de la izquierda de abajo es el movimiento de los inmigrantes de Estados Unidos. Este año el país ha experimentado las protestas más grandes de su historia, con millones de inmigrantes saliendo a las calles y organizando huelgas generales para parar legislación anti-inmigrante. Desde la perspectiva de muchos, incluyendo los de la Izquierda tradicional, este movimiento es algo totalmente nuevo e inesperado. Pero este punto de vista ignora los años de organización independiente que los inmigrantes de Estados Unidos han experimentado. Una de la organizaciones saltantes de este movimiento es la Coalición de Trabajadores de Immokalee (CIW por sus consignas en inglés – “Coalition of Immokalee Workers”). Mirando hacía el CIW como un ejemplo de la izquierda de abajo nos dará una perspectiva más amplia de como funciona el movimiento por la justicia global.

Todos Somos Líderes”: La Evolución del CIW

La Coalición de Trabajadores de Immokalee es una organización de base, con una membresía de trabajadores agrícolas inmigrantes de origen Latino, Haitiano y Maya, localizada en un pueblo al sur de Florida llamado Immokalee. La organización empezó en 1993 con un grupo de seis trabajadores inmigrantes que se juntaron para hablar de las condiciones que se enfrentan en los campos, y hoy incluye más que 2.500 miembros quienes están liderando cambios fundamentales en la sistema agrícola de Estados Unidos. Para entender el movimiento, primero hay que entender las condiciones que enfrentan los trabajadores agrícolas en Estados Unidos hoy en día.

La sistema agrícola de Estados Unidos está basada en la explotación, desde su comienzo con la esclavización de millones de africanos, hasta hoy en día. Cada día un trabajador agrícola se tiene que levantar a las cuatro o cinco de la mañana para preparar su almuerzo y ir a un parqueadero para buscar un trabajo. Si no hay mucho trabajo, solo los más jóvenes y fuertes lo consiguen, dejando a los demás a la suerte. Si consiguen trabajo en el tomate, ganan de 35-45 centavos (189-244 pesos chilenos) por una cubeta de tomates que pesa 32 libras (14.6 kilos), un sueldo que no ha cambiado en los últimos 30 años. Eso significa que desde el 1976 hasta hoy, un trabajador agrícola ha tenido que piscar dos tonoladas de tomates (4 mil libras, o 1.818 kilos) para ganar apenas 50 dolares (27.070 pesos chilenos) en un día bien trabajado.

Todo eso les lleva un salario mucho más bajo el nivel de pobreza en EE.UU., que es $10.160 (5.494.546 pesos chilenos) para un individual y $19.971 (10.800.352 pesos chilenos) para una familia de cuatro. Encima de eso, los trabajadores agrícolas no reciben ningún beneficio laboral, y están excluidos del derecho a organizarse y del derecho al pago de “overtime” (pago extra por trabajar más de ocho horas en un día), dos derechos garantizados a todos los demás trabajadores en Estados Unidos por el “National Labor Relations Act” (Ley de Relaciones Laborales Nacional) del 1935.

Antes de la existencia del CIW, las golpizas de trabajadores era algo común, y los contratistas llevaban pistolas en sus cinturones con frequencia para intimidarles a trabajar más rápido. Fuera de la región inmediate de Immokalee donde los trabajadores no están organizados esa todavía es la realidad cotidiana para un trabajador agrícola. En las condiciones extremas, miles de trabajadores agrícolas están atrapados en condiciones de esclavitud moderna, bajo amenaza de muerte o violencia si intentan escapar. En los últimos 10 años, el CIW junto con el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha descubierto y prosecutado seis casos de esclavitud moderna, liberando a más que 1.000 trabajadores. Se estima que entre el 5 y 10 porciento de los trabajadores agrícolas en Estados Unidos trabajan en condiciones parecidas hoy en día.

La mayoría de los trabajadores que trabajan en los campos de EE.UU. son inmigrantes de México y Centro América. Estos trabajadores han huido de violencia física y económica causada en gran parte por la política externa neoliberal de EE.UU. Desde que pasó el Tratado de Libre Comercio entre Canadá, EE.UU., y México, millones de campesinos mexicanos han sido forzados a dejar sus tierras porque no pueden competir con el maíz subisidiado de las grandes compañías de los EE.UU. como Monsanto. Al perder su único fuente de trabajo, se van a las ciudades grandes o a EE.UU. para buscar otro trabajo. Muchos se encuentran en los campos de Florida, enfrentando los mismos abusos que intentaron escapar.

Es aqui donde los trabajadores agrícolas en Immokalee, Florida empezaron a juntarse, usando la educación popular como base de organizarse. Sabían que nadie más iba a cambiar la sistema agrícola para acabar con los abusos que enfrentaron – ellos mismos la tendrían que cambiar organizándose desde su propia experiencia. Al principio, enfocaron su lucha en contra de los contratistas, sus empleadores más inmediatos. Si un contratista no pagaba un trabajador, iban en bola a la casa del contratista para demandarle. En el primer año de su existencia, consiguieron más que $100.000 (54.080.177 pesos chilenos) de sueldos robados de los trabajadores por los contratistas. Tambien se organizaron para enfrentar la violencia física. En el 1995, un miembro llegó a una de las juntas con su camiseta cubierta con sangre – un contratista le había golpeado por haber tomado un descanso para tomar agua. La misma noche, más de 500 trabajadores marcharon desde la oficina del CIW hasta la casa del contratista, enviándole un mensaje claro - golpear a uno es golpear a todos. Por un mes entero, nadie trabajó con este contratista. Desde aquel día, no ha habido ni un reporte de una golpiza en los campos alredador de Immokalee.

Pronto los trabajadores se dieron cuenta de que su lucha era más grande que los contratistas. Si quisieron acabar con los abusos físicos y los bajos sueldos, tendrían que enfocar su lucha en la industria entera, con una mirada hacía los rancheros multi-millonarios que emplean a los contratistas. Entre el 1996 y el 2000, los trabajadores organizaron tres huelgas generales, una huelga de hambre de 30 días de parte de seis de sus miembros, y una marcha de 230 millas, todo con la meta de presionar a los rancheros a la mesa del dialogo. Con estas acciones, consiguieron algunos cambios pequeños, pero los cambios fundamentales, como los sueldos estancados y una voz en el trabajo, aún faltaban.

Es aqui donde empezaron a echar la mirada hacía las corporaciones que compran el tomate que ellos piscan – principalmente la industria de comida rápida. Se enteraron de la influencia enorme que la industria de comida rápida tiene en el valor de los productos agrícolas en el mercado, presionando a los rancheros a mantener los precios más bajos posibles. Un ranchero no puede ir a John Deere o a Monsanto y pagarles lo mismo para un tractor o para los pesticidos que les pagó en 1976. De hecho, el único lugar donde un ranchero puede cortar los costos es de los bolsillos de los trabajadores. Es con esta presión del mercado que las compañias grandes como McDonald’s y Burger King crean un ámbiente donde florecen los abusos corrientes en los campos. Hace poco, después de varios años de presión pública, estas compañias ejercieron esta influencia en el mercado para cambiar la manera de tratar a los animales en los ranchos donde compran su carne. Pero al avisarles de los abusos de los mismos trabajadores, las compañias les ignoraron...al principio...

Primero te ignoran, después se rien de ti, después te atacan, y al final ganas”

Durante una junta de membresía en 1999, estaban analizando su situación como trabajadores en una industria que está estancada en siglos pasados en terminos de sus relaciones laborales. Al leer un artículo sobre de uno de los compradores más grandes de los tomates que piscan, Taco Bell (parte de YUM! Brands, la compañia de comida rápida más grande del mundo incluyendo Taco Bell, KFC, Pizza Hut, Long John Silvers y A&W), y la influencia que ejerce en el valor de estos tomates en el mercado, un miembro dijo que debían enfrentar a esta compañia con marchas y huelgas, igual como los contratistas y los rancheros. Y aqui nació el boicot histórico de Taco Bell, usando las mismas tácticas directas y horizontales que usaron en contra los contratistas y rancheros.

Los trabajadores escribieron tres cartas a la compañía, describiendo las condiciones donde se cosechan sus tomates. Pero Taco Bell no les hizo caso. Así que, el primero de abril del 2001, junto con la red de aliados de gente de fe y estudiantes que habían creado en sus acciones previas, declararon un boicot nacional de Taco Bell – una verdadera lucha de David versus Goliath, con una organización pequeña de inmigrantes enfrentando una de las corporaciones más ricas y poderosas del mundo. Muchos se rieron no más.

Durante los próximos cuatro años los trabajadores llevaron su estilo de organizarse con la educacion popular al nivel nacional, organizando una serie de campañas de conciencia y acciones directas, creando una red de aliados cada vez más grande. Juntos (trabajadores, gente de fé y estudiantes), esta red enfrentó a Taco Bell al estilo de un “swarm”, o “enjambre”, atacándole de muchos ángulos a la vez: afectando su “brand” (marca) con imagenes de explotación en vez de imagenes de comida barata y “cool” (de moda); botando los restaurantes de Taco Bell que están localizados en escuelas secundarias e universidades; organizando miles de protestas frente los restaurantes de Taco Bell en todo el país; mobilizando giras nacionales pasando por iglesias e universidades, y acabando con protestas masivas frente las oficinas centrales de Taco Bell y YUM! Brands; publicando artículos acerca de la lucha en periodicos y revistas en todo el país; comprando acciones con la compañía para poder proponer propuestas en las juntas nacionales de accionistas; presionando a los dueños grandes de acciones en la compañía; afectando las vidas diarias de los ejecutivos y personas de las mesas directivas de Taco Bell y YUM! Brands; etc.

Con todo, los trabajadores se fiaron de la autonomía de sus aliados en todo el país, animándoles a organizar de la manera más apropiada para su comunidad, con la única exigencia de que se organizaran en solidaridad con los trabajadores, no de parte de los trabajadores o porque sienten lástima por los trabajadores. Por ejemplo, los estudiantes tomaron esta lucha como la suya, enfadados por la influencia de los millones de dolares que las compañías de comida rápida gastan en campañas de publicidad (McDonald’s asi mismo gasta más de $1 billon, o más de 540.000.000.000 de pesos chilenos, al año en publicidad) para tapar una realidad de productos pocos sanos producidos en situaciones de explotación no solo para los trabajadores que cosechan su comida pero tambien para los trabajadores que trabajan en los mismos restaurantes (muchos de los cuales son estudiantes).

Después de cuatro años de lucha, el gigante se cayó. Con lo grande que es, no aguantaba al “enjambre” nacional. Taco Bell concedió a todas las demandas de los trabajadores, pagando un centavo más por libra de tomate, asegurando que este centavo llega directamente al trabajador, y creando un código de conducta que garantiza los derechos laborales de los trabajadores que piscan sus tomates.

Ahora el CIW está llevando su lucha a McDonald’s, presionándole a tomar las mismas medidas que Taco Bell. Hasta ahora McDonald’s ha tomado la opción de aliarse con los rancheros para crear un código de conducto llamado “Socially Accountable Farm Employers” (SAFE, o “Rancheros Responsables Socialmente”). Este código no incluye ni el aumento de sueldo, ni la voz de los trabajadores. Si McDonald’s sigue ignorando las demandas de los trabajadores, pronto verémos si aguanta la presión del “enjambre”

La precaria frente la globalización corporativa

La Coalición de Trabajadores de Immokalee es sólo un ejemplo de cientos de organizaciónes de inmigrantes que han estado organizando durante los últimos dos decadas en Estados Unidos, creando el ambiente donde puede existir el movimiento de inmigrantes actual. Casi todas estas organizaciones se han formado totalmente independientes de la Izquierda tradicional. Y sin ninguna afiliación politica, organizando horizontalmente atreves de redes locales, nacionales y globales, este movimiento dirigido por una población precaria ha podido impactar a los poderosos de maneras que nunca se ha visto en los EE.UU.

El decir que “la izquierda está muerta” es una manera simple y incorrecta de entender al mundo actual. Si por la “Izquierda”, se entiende las organizaciones tradicionales que intentan dictar cambios a favor de los marginalizados desde arriba con su poder centralizado en unos cuantos líderes, tienen razón – estas organizaciones están muriendo. Pero si se entiende la “izquierda” como la voz de los de abajo hablando por si mismo con el poder decentralizado, no puede estar más lejos de la realidad. La voz de los de abajo, con el CIW e organizaciones parecidas de la precaria de todo el mundo, se oye más fuerte que nunca. Aunque sean movimientos totalmente independientes al nivel local, están creando redes de apoyo mundiales atraves de Foros Sociales Mundiales, el lugar de encuentro del movimiento por la justicia global. Según Noam Chomsky, “Todo el mundo siempre ha hablado de los internacionales de la izquierda, pero nunca ha habido. Esto (los Foros Sociales Mundiales) es el comienzo de uno."

Igual como los miembros del CIW partipan en protestas contra los tratados de libre comercio y se solidarizen con movimientos de todo el mundo, hay organizaciones y individuales en todo el mundo que se están mobilizando en solidaridad con el CIW contra McDonald’s. Se puede poner en contacto con los trabajadores escribiendo a: workers@ciw-online.org

 

PO Box 603, Immokalee, FL 34143 :: (239) 657-8311 :: organize (at) sfalliance.org